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La vida en Hermenauta

A los cuatro vientos

Huevos revueltos

La vida en las calles

El viento que golpea las tinieblas

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La vida en Hermenauta

Ficha técnica.
Editorial Ariadna.
1ª edición. Noviembre de 2005. Madrid. 112 páginas
Colección: Los Libros de Ariadna
Prólogo: Jesús Urceloy
Ilustraciones, portada y maquetación: Pedro Díaz del Castillo
ISBN. 84-609-8004-9
Depósito Legal: SE-5640-2005-E.U.
http://www.Ariadna-rc.com

Presentación – Editorial

El 17 de Febrero de 2005 se presentó el libro de relatos «La vida en Hermenauta» en la Biblioteca de la Comunidad de Madrid «Joaquín Leguina».

Cartel de presentación del libro

La Revista Cultural Ariadna inicia con este primer título una serie de publicaciones de distintos autores bajo la colección «Los libros de Ariadna!» En el número 30 de la Revista Cultural Ariadna, en el sitio https://www.ariadna-rc.com/numero30/hermenauta.htm se puede enlazar con la publicación.

Biblioteca «Joaquín Leguina»

Escaleras de caracol. Biblioteca Joaquín Leguina

En las mismas instalaciones en dónde pocos meses antes, la Revista Cultural Ariadna, presentó su primer Monográfico: (La memoria en la cultura saharahui), da cobijo en esta ocasión para la presentación del libro en Madrid el 15 de febrero de 2005.

Presentación

La escritora madrileña Almudena Grandes, con la que tuve el honor de compartir durante más de diez años el Jurado del premio Patricia Sánchez Cuevas, presentó este primer libro de relatos una tarde de febrero en la Biblioteca Joaquín Leguina.

La escritora madrileña Almudena Grandes durante su intervención en el acto.

Pedro Díaz y yo estuvimos acompañados también por el poeta Jesús Urceloy, el cual escribió el prólogo del libro.

«Para hablar de Hermenauta, el libro del viajero Antonio Polo, el prologuista no tiene más remedio que contar una historia increíble y por lo tanto, aproximadamente cierta. Y tendría que hablar de sí mismo, que además de ser casi un pecado también toma las causas de la indiscreción y del abultamiento, de tan poco que ha viajado. Por lo tant se deja seducir por las palabras de Antonio Polo, que comanda la Nao Ariadna y se adentra en los prodigios subliminales del territorio Hermenauta».

De izquierda a derecha Pedro Díaz del Castillo, Almudena Grandes, Antonio Polo y Jesús Urceloy.

«Con la mirada de Antonio he curioseado en harenes masculinos, he conquistado las alturas de los minaretes, he intercambiado mi pan por la sal de sus habitantes. Con las manos de Polo he rozado las túnicas de los bibliotecarios y he lanzado jabalinas a las mujeres del arrabal. Con sus labios bebí vinos de sospechosa imprudencia y hablé lenguas particulares, cuyos infiernos sólo saben descifrar los niños. Por sus oídos he sustentado el paso del alacrán y concibo el límite que separa la ciudad nueva de la ciudad vieja. Por su olfato sé dónde habita el manantial en el desierto, conozco el preciso lugar donde dos amantes tardaron en despedirse. Allá donde la huella del viajero posa, el paso siguiente sólo pertenece al lector. Parecen dos huellas distintas en la arena y al acercarnos descubrimos que son una». (Jesús Urceloy, otoño de 2005).

Ilustraciones

Pedro Díaz comparte la autoría de este libro. La excelencia de su trabajo no se ha limitado a la confección de una portada asombrosa y que invita al lector a adentrarse en las páginas de este libro, trabajo. La portada es una maravilla. La imagen de San Gimignano, con sus torres medievales recortadas sobre el cielo, funciona casi como un portal al universo del libro: una ciudad que parece quieta, pero que está llena de tiempo, de voces y de memoria. No es una elección decorativa, sino un eco visual de lo que el autor propone dentro: mirar lo antiguo y lo moderno como partes de una misma conversación.

Las ilustraciones interiores acompañan muy bien esa idea. No son meros adornos, sino pausas poéticas; visualizan sensaciones más que escenas. Hay algo de melancolía en ellas, pero también de claridad: líneas limpias, contrastes suaves, una composición que parece respirarse.

Galería de Ilustraciones. Biblioteca Joaquín Leguina

Reseñas

Álvaro Muñoz Robledano

Alzar una ciudad con palabras no es tarea nueva, sino que forma una de las más hermosas tradiciones de la literatura, desde tantos mitos del pasado hasta los laberintos en que atisbamos nuestro paisaje cotidiano. Hermenauta es un nuevo eslabón en esa cadena de sueños que invaden la vigilia y cuyos nombres forman parte del acervo de todo hombre de bien: Ilión, Comala, Armilla, Barataria, Macondo… Si el avezado lector cree que exagero, puede abrir las páginas del libro que ahora nos ocupa y adentrarse en cualquiera de los callejones que nos ofrece. Puede que sonría con suficiencia porque ha creído reconocer el artificio con el que Antonio Polo tramó tales edificios. Pocas líneas bastarán para que la sonrisa se congele, y desaparezca, y vuelva, cuando se muestren ante él los recovecos, los miradores y los patinillos de una ciudad imprevisible, cuyos habitantes están, realmente, a nuestro lado a la vez que desfilan ataviados con sus pompas extemporáneas o desnudos, declamando edictos medievales o colegueando en calorro puro, mintiendo y desmintiéndose como quien se desviste de su piel o como quien se ríe de la majestad que le ha correspondido en el reparto. Ciudad de palabras, ciudad y texto simultáneamente, a caballo entre los tiempos, en Hermenauta nos asalta el presente para que lo leamos en presente, para que el momento de la lectura sea el verdadero instante de la creación, al que Antonio Polo, conocedor como pocos de las palabras y de cómo ha de emplearlas el demiurgo, nos entra al mismo tiempo en que nos hace entrar en él. Hermenauta es verdad porque es escritura. Lo dudoso es el muro que me separa del frío y de la intemperie. Mientras tanto, Pedro Díaz del Castillo dibuja preguntas y relatos, dibuja el asombro del viajero que narra su propia historia como si asistiera a ella por primera vez..

Reseña publicada en la Revista Almiar
Enero-Febrero 2010. Nº 50

Entre lo visible y lo secreto: el arte de narrar en La vida en Hermenauta

La vida en Hermenauta, del escritor Antonio Polo, es un libro de relatos que se mueve entre la fábula contemporánea, la reflexión filosófica y el retrato íntimo de lo humano. Desde su primera página, el lector percibe una atmósfera que combina lo cotidiano con lo trascendente, lo concreto con lo simbólico. No se trata de un volumen de cuentos al uso, sino de una constelación de pequeñas narraciones que dialogan entre sí, formando un mosaico de experiencias y miradas sobre la existencia.

El título del libro, sugerente y casi enigmático, ya plantea una pista interpretativa: “Hermenauta” es, en esencia, el navegante del sentido, el explorador del significado. Y eso es exactamente lo que Polo propone: un viaje a través de las capas de la realidad, en busca de los gestos mínimos donde se ocultan las grandes preguntas. Cada relato se presenta como una ventana abierta a lo misterioso que late en lo común. Hay en ellos ecos de Borges, de Calvino y de Cortázar, pero también una voz propia que evita la imitación y se sostiene en la serenidad de su estilo.

La edición es especialmente cuidada. La portada, que reproduce una imagen de la ciudad medieval italiana de San Gimignano, no es una elección casual. Sus torres verticales, desafiando el paso del tiempo, parecen simbolizar la aspiración humana a elevarse sobre lo efímero, tema constante en el libro. Las ilustraciones interiores, discretas y sugerentes, acompañan el tono introspectivo del texto; no ilustran literalmente las escenas, sino que amplían su eco emocional, como si fueran silenciosas notas visuales que invitan a detenerse.

La vida en Hermenauta también destaca por su coherencia interna. Aunque los relatos pueden leerse de forma independiente, juntos conforman un todo que respira unidad temática y estética. Hay una preocupación por el lenguaje, por la ética del mirar y por la fragilidad del tiempo. Antonio Polo logra que la brevedad de cada historia contenga un universo completo, y que el conjunto del libro funcione como una suerte de meditación narrativa sobre el ser y la memoria.

En definitiva, La vida en Hermenauta es una obra madura, escrita con precisión y sensibilidad. Su lectura deja una huella de calma y de pensamiento, algo hoy en día poco frecuente. Es un libro para volver a él, para leer despacio, como se escucha una música que no envejece. Antonio Polo confirma aquí una voz literaria sólida, reflexiva y luminosa.

J. R. Caballero
Revista Digital de Cultura. 3 noviembre 2024